• 03/04/2019
    • El trabajo invisible

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      Los corredores ven el resultado apenas durante unas horas. Pero el montaje lleva meses gestándose y requiere de muchas horas de trabajo ininterrumpidas (dormir es un lujo) para materializarse en el Paseo del Prado de Madrid. Cuando lleguemos el próximo 7 de abril de 2019 a la salida del Movistar Medio Maratón de Madrid y un rato después crucemos la meta, pocos repararemos en ello. Veremos arcos, camiones, vallas, operarios, mesas, filas de avituallamiento, baños portátiles, carpas, mostradores, altavoces, botellas de agua, bolsas de comida, personas entregando medallas... Pero detrás de todo ello hay una estructura más compleja de lo que creemos. 

      Sorprende el número de elementos que conforman el montaje de salida y meta de un evento de estas características y cómo se levanta de la nada (y se desmonta) en apenas unas horas. Jesús Pérez es uno de los reponsables de ese trabajao, que comienza "a las seis de la mañana del sábado". Como encargado de la logística en los eventos del club AD Marathon, organizadores del Movistar Medio Maratón de Madrid, Jesús tiene además que garantizar que todo llegue a su hora al lugar adecuado.

      Para este Medio Maratón se movilizan 4 camiones pequeños y otros tantos trailers con todo el material. A lo que hay que sumar el camión-escenario para el podium y la entrega de trofeos y los vehículos necesarios para la retransmisión televisiva (la carrera se emite por el Canal #Vamos de Movistar+). Todo ello hay que alimentarlo con generadores de electricidad, algunos tan grandes que requieren de otro trailer y unas grúas para poder situarlos en su lugar.

      Del pasado al presente

      Hace años era muy diferente. José Luis Barrios es uno de los veteranos. Ya estaba en la organización de la carrera cuando celebró su primera edición, entonces con una distancia de 20 kilómetros. "No teníamos nada, ni generadores", explica. En aquellas primeras ediciones se conectaban al alumbrado público. AD Marathon decidió aventurare en el desconocido mundo de la organización de eventos deportivos para conseguir ingresos para el club y los atletas. Pero ninguno sabía de ello.

      "Cuando empezamos no teníamos ni 'pajolera' idea de la parte logística. Luego se ha ido profesionalizando". Era algo necesario, porque desde menos de 1.000 participantes de 1989, la carrera fue creciendo de forma progresiva hasta los más de 20.000 de hoy en día. Un incremento progresivo que ha servido para ir mejorando poco a poco. Según Barrios, "cada año aprendíamos un poco más, nos poniamos un nuevo reto". Lo mejor es que ahora, dice, "puedes invertir algo más de dinero en el montaje".

      Aunque la mayor dificultad, explica, es "la coordinación con el Ayuntamiento, que te garantice una serie de facilidades". Al estar en pleno centro, el corte de tráfico no puede realizarse con mucha antelación. En las ediciones previas a 2018, el Movistar Medio Maratón de Madrid tenía su meta (y hasta unos años antes también la salida) en el Parque del Retiro, lo que facilitaba y adelantaba el montaje, al no generar cortes de tráfico. Todo se podía hacer de manera más cómoda y se podían dedicar más horas.

      Desde que el Ayuntamiento decidió, por cuestiones medioambientales, sacar las carreras del emblemático parque, el Movistar Medio Maratón de Madrid trasladó al Paseo del Prado la salida y la meta. Una vía que no puede estar cortada al tráfico tantas horas. Así que, aunque el montaje como tal comience en parte del Paseo y en el boulevard central a primeras horas del sábado, las estructuras principales no pueden empezar a levantarse en medio de la calle (en el sentido norte del tráfico, pegado al Museo del Prado).

      Así que hasta las 23 h. del sábado, los operarios no pueden "invadir" la calle, ya sin coches, para trabajar "a contrarreloj". En ese momento "empezamos a poner vallas como locos, cientos de ellas", relata Jesús Pérez. Son tres equipos de unos siete operarios cada uno. Trabajan a destajo, sin parar. No hay tiempo para descansar. Según Jesús, "lo complicado es aguantar tantas horas seguidas". Además, "siempre surge algún problema, y después de tantas horas, cualquier problema, aunque sea pequeño, se convierte en grande". En la madrugada del domingo, además, hay que coordinar la recepción de la bebida en los avituallamientos del recorrido y en la meta. Hasta 80.000 botellas de agua repartidas en 4 puntos, que tienen que ser recibidas por voluntarios y colocadas para cuando pasen los corredores.

       

      La clave está en la meta

      Pero la labor de los responsables de montaje no acaba cuando se ponen en marcha la salida a la Carrera ProFuturo (prueba paralela de 5 kilómetros) o el Movistar Medio Maratón de Madrid. Justo en ese momento hay que empezar a recoger todos los elementos de la salida, o estar pendientes de que no haya problemas en meta. Cada arco de la línea de llegada, por ejemplo, tiene su propio responsable, una persona que vigila que no ocurra nada si algún generador falla o que echa gasolina para mantenerlo en funcionamiento.

      Este año, los mayores esfuerzos estarán en la línea de meta, para dar la mayor fluidez posible a la llegada de los corredores y a la recogida de avituallamiento. En esta segunda edición en el Paseo del Prado, "es lo que más se ha trabajado", reconoce Jesús López. Se tienen en cuenta las 'sorpresas' de última hora del año pasado, se retrasa la línea de entrega de medallas y se establece una salida por oleadas, para escalonar a su vez la llegada de corredores a la meta.

      Jesús destaca algo sobre todo lo que se hace al montar esa pequeña ciudad que se crea en el Paseo del Prado: "la implicación de todos y el trabajo invisible que se hace todo el año". José Luis, que lleva décadas detrás de una carrera tan emblemática, asegura que para él su trabajo no tiene tanto valor, "porque hacer las cosas que te gustan no tiene ningún mérito. Este es mi hobby, lo hago todo por mi afición al atletismo, y estoy muy contento porque la junta directiva del club siga contando conmigo".

      Cuando el último corredor entra en meta, la labor de José Luis, Jesús y todo su equipo aún no ha terminado. Hay que desmontar las estructuras del Paseo del Prado lo más rápido posible para que se abra de nuevo el tráfico a las 15 h. Y después, todos los elementos de la zona del boulevard central. Hay que cargar los camiones, regresar al almacén central de AD Marathon, descargar y dejar todo en orden. Cuando esto ha terminado, el sol ya empieza a bajar hacia el horizonte. Es el momento en el que pueden descansar y, casi sin tiempo para asimilar lo que ha pasado, empezar a pensar en la próxima edición.

       

      Algunas cifras del Movistar Medio Maratón de Madrid:

      -600 voluntarios.  

      -75 miembros de la organización y de empresas proveedoras.  

      -700 metros de cinta. 

      -65 personas en guardarropa. 

      -40 operarios para montar la zona de salida y meta.  

      -24.000 piezas de fruta. 

      -7.000 geles. 

      -1.800 metros de vallas. 

      -84.000 botellas de agua. 

      -24.000 botellas de bebida isotónica.

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